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Aromium selecciona los mejores aceites esenciales tanto de agricultura ecológica como convencional procedentes de todo el mundo. Están libres de Parabenos y Fenoxietanol, (conservantes químicos) perfumes de síntesis y otros derivados petroquímicos. Sin intermediarios, directamente del productor lo que nos permite ofrecer aceites esenciales quimiotipados puros con una relación calidad - precio excepcional aplicando los principios del comercio justo. Nuestros aceites son 100% naturales y de grado terapéutico. (quimiotipados).

Aromium aceites esenciales

Aceites esenciales, propiedades y compra online

Qué es un aceite esencial y sus propiedades

Los aceites esenciales son el gas volátil y oloroso extraído de ciertas plantas aromáticas por destilación al vapor de agua o por expresión en frío (es el caso de los cítricos). Las plantas aromáticas que permiten obtener aceite esencial se encuentran entre las más sofisticadas del reino vegetal: son las únicas capaces de sintetizar su esencia. De las 800.000 especies de plantas que existen solo se puede extraer aceite esencial de un 10% de ellas. La extracción o expresión en frío, o mecánico, como en el caso de los cítricos, se obtiene por expresión del contenido de la superficie de la corteza.

La destilación al vapor de agua es el proceso más antiguo y el que sigue siendo más utilizado para la extracción de moléculas aromáticas, especialmente si se van a utilizar con fines terapéuticos. Para ser destiladas, las plantas se colocan en un alambique.

Bajo el efecto de calor, el agua se transforma en vapor. Dicho vapor pasa a través de la planta dando como resultado la volatilización de las moléculas aromáticas, y se condensa de nuevo en el serpentín del condensador. En la salida, un recipiente llamado florentina o esenciero separa el aceite esencial que flota en la superficie. Al agua resultante se la conoce como hidrolato, más conocida como agua floral.

Aromium selecciona los mejores aceites esenciales procedentes de todo el mundo, tanto de agricultura ecológica como convencional. Están libres de Parabenos y Fenoxietanol, (conservantes químicos) perfumes de síntesis y otros derivados petroquímicos. Proceden directamente del productor y sin intermediarios, lo que nos permite ofrecer aceites esenciales quimiotipados puros, con una relación calidad precio excepcional, aplicando los principios del comercio justo. Nuestros aceites esenciales son 100% naturales y de grado terapéutico.

Los aceites esenciales han sido utilizados por muchas civilizaciones y sus beneficios son muchos y muy variados.

Aceites esenciales, beneficios y propiedades

Los aceites esenciales son el gas volátil y oloroso extraído de ciertas plantas aromáticas por destilación al vapor de agua o por expresión en frío (como en el caso de los cítricos). Los términos extracción o expresión en frío, o mecánico (caso de los mencionados cítricos) se obtiene por expresión del contenido de la superficie de la corteza.

La destilación al vapor de agua es el proceso más antiguo y actualmente el más adecuado para la extracción de las moléculas aromáticas, especialmente si se van a utilizar con fines terapéuticos.

Para ser destiladas, las plantas se colocan en un alambique. El agua se transformará en vapor por efecto del calor. Este vapor pasa a través de la planta dando como resultado la volatilización de las moléculas aromáticas, las cuales se condensan de nuevo en el serpentín del condensador. A la salida, un recipiente llamado florentina o esenciero separa el aceite esencial, ­el cual flota en la superficie del agua resultante de la destilación; esta agua se denomina hidrolato, más conocida como agua floral.

La proporción de destilación de aceite esencial varía dependiendo de la planta. Así, generalmente, por cada 100 kg de plantas se obtienen alrededor de 3 kg de aceites esenciales de eucalipto o de pino, pero por ejemplo, del enebro, solo se obtienen 500 gr. Por esta razón los precios de los aceites esenciales varían.

Aceites esenciales todo lo que debe saber

El reino vegetal es generoso y nos ofrece sus beneficios de distintas maneras. ¡Pero cuidado! La planta en sí misma no tiene las mismas virtudes que su aceite esencial.

El aceite esencial es el epítome de una planta, un concentrado de ingredientes activos. Cada aceite esencial tiene sus particularidades, pero todos ellos comparten poderosas propiedades antisépticas, así como la capacidad de atravesar la piel, penetrando rápidamente en el torrente sanguíneo para alimentar los órganos del cuerpo.

Como prueba, se puede hacer el siguiente experimento: se aplican unas gotas de aceite esencial de eucalipto en la planta de los pies, esperar media hora y después echar el aliento en la cara de un familiar o un amigo. Este confirmará que el olor de tu aliento es fresco, es decir, que la velocidad de penetración del aceite esencial es fantástica.

Los aceites esenciales pueden ser igualmente inhalados; también llegarán al torrente sanguíneo a través de los pulmones, pero con mucha menor intensidad que por vía tópica.

Precaución con aceites esenciales

Únicamente los aceites esenciales naturales tienen propiedades terapéuticas. Los aceites esenciales artificiales industriales, completamente químicos, son útiles en perfumería, farmacia o industria pero sin ninguna propiedad terapéutica.

Siempre es mejor asegurarse de que los aceites esenciales sean puros y deterpenados. Un aceite esencial de buena calidad se ha producido por destilación al vapor de agua o por prensado en frío, y no a través de disolventes; el aceite esencial debe indicar el nombre de la planta original, con su nombre en latín así como su especificidad bioquímica y su origen.

Historia de los aceites esenciales

Los primeros rastros de uso de la aromaterapia se remontan a más de treinta mil años. Los aborígenes australianos, a través de la fumigación, eran grandes consumidores del árbol de té o Melaleuca alternifolia, hoy un aceite esencial muy prometedor, antibacteriano, antiviral, antiparasitario y anti fúngico.

La evidencia más antigua sobre la obtención de productos naturales está contenida en los libros sánscritos de los Ayurvedas. Las herramientas que utiliza la medicina ayurvédica son variadas e incluyen masajes ayurvédicos, aceites medicinales, hierbas, etc. En la India se utilizaron ampliamente aguas aromáticas y perfumes, tanto en sacrificios religiosos como para la limpieza del cuerpo, la mente o el hábitat; también en baños aromáticos y masajes.

China también ha utilizado las plantas medicinales y sus esencias durante siglos. Le Pen Tsao, primer libro medicinal que data del tercer milenio antes de Cristo, describe el uso de un centenar de plantas como el anís, la cúrcuma, la canela, el jengibre, entre otras.

Los egipcios y los persas eran expertos en el arte de la destilación. Prueba de ello son las inscripciones encontradas hace 4.000 años en Mesopotamia y en jeroglíficos que datan de 3.500 años.

Los egipcios supieron aislar los perfumes, extraer por destilación la trementina de la resina Pistacia terebenthus, sin duda, el primer aceite esencial extraído por destilación seca.

Los egipcios crearon esencias para su uso personal así como para rituales y ceremonias en  templos y pirámides. Los aceites esenciales eran especialmente utilizados para embalsamar a los muertos y para la conservación de las momias gracias a sus propiedades antisépticas.

A partir de datos históricos antiguos sabemos que se utilizaban sustancias balsámicas con propiedades aromáticas para preparaciones medicinales. Los preciosos aceites de incienso, mirra, gálbano, romero, hisopo, casia, canela o nardo se utilizaban ampliamente para tratar y ungir a los pacientes. El papiro de Ebers, descubierto en 1817 y que data de 1.500 años antes de Cristo, fue denominado el "pergamino medicamento". En él se mencionan más de 800 recetas y remedios a base de hierbas.

Otros pergaminos indicar que los egipcios tenían una alta tasa de éxito en el tratamiento de 81 enfermedades diferentes.

Los aceites esenciales en libros

En la Biblia hay más de un centenar de referencias a los compuestos aromáticos. Parece ser que los profetas bíblicos aceptaban que los aceites esenciales les protegían de las enfermedades. Los Reyes Magos obsequiaron al niño Jesús con sustancias valiosas como el incienso y la mirra.

Los griegos de la antigüedad también utilizaban aceites esenciales para sanar el cuerpo. Hipócrates, llamado el Padre de la Medicina, descubrió las enormes propiedades del enebro, del cedro, de las maderas fragantes y de las plantas aromáticas en general. Actualmente, el trabajo del Padre de la Medicina, donde se recomienda la sanación mediante las fuerzas naturales de auto-sanación y el uso de las especias en alimentos y medicinas, se reconoce en todo el mundo.

En el siglo I después de Cristo, Discoride, médico griego de Asia Menor, escribió el libro "Sobre el tema de Materia Médica", haciendo referencia a los usos médicos de los destilados. En él se enumeran alrededor de 519 especies de plantas.

Los romanos fueron los principales usuarios de perfumes y especias utilizadas en forma de fragancias o extractos. Conocían las propiedades antibacterianas y antisépticas de las plantas aromáticas que cultivaban. Durante la gran peste, Esculapio aconsejó realizar fumigaciones de extractos de plantas como el romero, laurel, salvia, canela y clavo de olor.

Asimismo, las avanzadas civilizaciones aztecas, mayas e incas conocían el uso de las hierbas aromáticas. Utilizaban bálsamo de estoraque, copaiba y sasafrás, que sirve para sanar heridas e infecciones.

Aromaterapia moderna. Aceites esenciales

Los aceites esenciales fueron introducidos en Occidente por los árabes. El gran médico persa Avicena desarrolló, hacia el año 1000, la destilación al vapor para la extracción de aceites esenciales puros, a partir de la creación del alambique. Los árabes, los principales usuarios de la alquimia y la medicina a partir de fuentes naturales, también inventaron el serpentín para mejorar la refrigeración en las técnicas de la destilación.

Los primeros documentos sobre la historia de la destilación se remontan a los escritos de Geber (Dschabir) en el siglo IX, que dan la descripción de la destilación seca y la destilación acuosa.

Los pueblos árabes estudiaban las propiedades químicas de los aceites esenciales. El aceite esencial de rosas alcanzó gran valor en Oriente Medio. Los Reyes y gobernantes hacían trueques de este aceite esencial a cambio de tierras, oro y esclavos. Llegó a ser más valioso que el mismo oro.

La aromaterapia llega a Europa en el siglo XIII. A la vuelta de las Cruzadas, los caballeros traen el uso de la aromaterapia. En ese momento a los farmacéuticos se les llama "aromatherii".

En el siglo XIII, Arnaldo de Villanova da Bachuone trabajó con trementina y romero e hizo la primera descripción seria sobre la destilación de aceites esenciales. Ramon Llull ofrece una descripción detallada de la destilación de la salvia. Al mismo tiempo consigue destilar el aceite esencial de almendras amargas, canela, rosa y sándalo.

En el siglo XIV se perfeccionan los aparatos de destilación en laboratorios médicos y alquimistas. Solamente se consideraba un verdadero aceite esencial al aceite de trementina, aunque de él se extrajera el aceite esencial de pino, de mucha mayor calidad. A finales del siglo XV, un médico de Estrasburgo, Jerome Brunschwig, sólo menciona la trementina, la madera de enebro y el romero. El producto de esa destilación eran las quintaesencias (Essentiae Quintae). Pero el resultado consistía en fuertes destilados alcohólicos. Todavía no tenían noción de lo que eran los aceites esenciales.

Entre los muchos libros sobre el arte de la destilación destaca el "Liber de distillatione", escrito en 1563 por Giovanni Battista della Porta, donde se distinguen aceites grasos, aceites esenciales y cómo separar la esencia del agua floral.

En Provenza, en particular, boticarios y herbolarios prescriben gradualmente aceites esenciales de lavanda, tomillo y romero.

Al final del siglo XIX, con el advenimiento de la química orgánica, las especies revelan gradualmente sus secretos: son una mezcla de muchos componentes, terpenos, alcoholes, ésteres, aldehídos, cetonas, fenoles, etc.

En 1918, René-Maurice Gattefossé, verdadero padre de la aromaterapia moderna, químico y perfumista, se quemó la mano durante una explosión en su laboratorio. Rápidamente sumergió la mano en aceite esencial de lavanda. Fue tan grande el alivio y la curación de la herida que aún hoy desconcierta. Ante este sorprendente resultado, se dedicó al estudio de los aceites esenciales antibacterianos. En 1929, Sevelinge, farmacéutico, se dedicó al estudio de los aceites esenciales en la medicina veterinaria y confirmó el gran trabajo de Gattefossé.

En 1964, el Dr. Jean Valnet fue autor de un vasto tratado del uso medicinal de los aceites esenciales. Estos especialistas en medicina a base de hierbas y aromaterapia se irán formando en la utilización de aceites esenciales, método terapéutico capaz de aliviar las dolencias que padecemos e, incluso, llegar a curarlas.

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